La evolución de la industria vitivinícola a través de la agricultura regenerativa y el compostaje
A fines de la década del noventa, Rafael y José Guilisasti, fundadores de Viña Emiliana, fueron muy visionarios tras percibir que el mercado del vino estaba cambiando. En esa época, el consumidor se empezó a preocupar del efecto medioambiental, tanto a nivel de producción como en un ámbito social. Hoy, con productos orgánicos, la empresa trabaja con una “agricultura regenerativa” y sustentable.
Junto al enólogo Álvaro Espinoza, la compañía vitivinícola se convirtió en una viña de manejo 100% orgánica y biodinámica, con respeto por la naturaleza y las personas. “Hoy se habla de regeneración, como un nuevo paradigma, en el mundo de los negocios y en el ámbito social. Y, de cierta manera, se refiere a dejar de hacer daño (ambiental)”, sostuvo Sebastián Tramon, gerente de sustentabilidad de Viñedos Orgánicos Emiliana, a La Nueva Industria.
El principal objetivo de este nuevo concepto es minimizar los impactos negativos, a través de prácticas que le devuelvan la vida al suelo, emitiendo menos CO2 desde las operaciones agrícolas. “Tiene que ver con el uso de insumos que se ocupan en la industria vitivinícola, principalmente de pesticidas. Es un enfoque, que lleva aproximadamente cinco años, con mayor cuidado al suelo, captura de carbono y tener microorganismos, para generar menos impacto ambiental”, añadió.
Viñedos Orgánicos Emiliana ha reforzado esa idea evolucionando completamente a una agricultura orgánica y sustentable. El cambio de modelo, iniciado hace más de 25 años, los llevó a posicionarse como líderes mundiales de su industria. “Estamos hablando de que el 100% de Emiliana, es decir, desde Ovalle a Mulchén, están bajo las mismas prácticas”, destacó el gerente de la firma.
Más compostaje
Sebastián Tramon señaló que su compañía trabaja con dos tipos de clientes, quienes valoraron mucho su evolución orgánica: el consumidor final y el importador. “Y, sobre todo, a nivel de supermercados, está este requerimiento. Pero, además, una validación muy importante son los certificados, de tal forma que viene alguien, te audita, certifica y te estás adhiriendo a un cierto estándar”, explicó.
Por otro parte, el gerente de sustentabilidad de Viñedos Orgánicos Emiliana señaló que uno de los focos principales de su empresa es el cuidado del suelo, ya que ahí están los nutrientes donde crecen sus plantas. Ahí, los orujos (hollejos, pulpa y semillas) y el escobajo (raspa leñosa), son los principales subproductos de la vinificación. “En vez de desecharlos, estamos elaborando grandes cantidades de compost para, finalmente, devolverlos al suelo e ir restituyéndolos”, sostuvo.
La Viña Emiliana trabaja con el “vermicompostaje”, que es un proceso biológico acelerado que utiliza lombrices rojas californianas (Eisenia fetida) que descomponen residuos orgánicos domésticos, y los transforman en humus de lombriz (abono sólido) y lixiviados (abono líquido), ambos ricos en nutrientes.
Finalmente, Sebastian Tramon sostuvo que, hoy por hoy, la industria vitivinícola sigue teniendo grandes desafíos, principalmente que tienen que ver con el cambio climático y los nuevos patrones de consumo a nivel global. “Uno de los elementos tiene que ver con el uso eficiente de agua y, el segundo elemento, con los eventos climáticos extremos. Las certezas que teníamos antes, respecto a la temperatura y al clima, han cambiado; y para la agricultura eso es un desafío muy grande”, sentenció.

