“La industria 5.0 es un cambio hacia prácticas más sostenibles, centradas en el ser humano”
La Industria 4.0 (Cuarta Revolución Industrial) nació como concepto en 2011, durante la Feria de Hannover (Alemania); pero se popularizó cinco años más tarde, de la mano de Klaus Schwab (Foro Davos). Y habla de soluciones enfocadas en la interconectividad, la automatización y los datos en línea. Hoy, casi diez después, aparece la Industria 5.0, que devuelve la importancia a la materia prima: las personas.
Este nuevo cambio de paradigma vuelve a poner al ser humano en el centro del desarrollo tecnológico. En este escenario, las normas técnicas de la International Electrotechnical Commission (IEC), se vuelven clave para garantizar que avances como la IA, la robótica y las redes inteligentes sean seguras, sostenibles y útiles para mejorar la calidad de vida de las personas.
“La Industria 5.0, que es una continuación de la Industria 4.0, se entiende como un cambio hacia prácticas empresariales sostenibles, más centradas en el ser humano. Esto incluye: valorar las habilidades y la creatividad de las personas; así como también de las máquinas, para crear un entorno colaborativo entre ambas”. Víctor Ballivian, presidente del Comité Nacional IEC Chile.
El desafío es que los trabajadores cuenten con las competencias y el conocimiento adecuados para desempeñarse, en este nuevo mundo tecnológico, de manera segura y eficaz.
“La interoperabilidad, por ejemplo, para integrar sistemas digitales, eléctricos y automatizados, con estándares comunes. La ciberseguridad, para asegurar infraestructura crítica cada vez más digitalizada. Y el capital humano, para formar profesionales con competencias en digitalización, automatización y normativa”, indicó Ballivian a La Nueva Industria.
Mundo electrotécnico
La IEC es un organismo internacional, reconocido por la Organización Mundial del Comercio y la ONU, que se refiere al mundo electrotécnico. Fue creado en 1906 y su objetivo fue la unificación de criterios. “Lo primero que se hizo fue unificar el lenguaje y la simbología. De ahí en adelante, se crea este estándar para que la tecnología sea transferible entre los países y el comercio funcione de forma coordinada”, señaló Víctor Ballivian.
Chile se sumó recién en 2010 a esta comunidad, a través de un conjunto de empresas de la industria eléctrica local. Para ello, se creó la Corporación Chilena de Normalización Electrotécnica, que contó con el apoyo del Ministerio de Relaciones Exteriores, con su División de Comercio Internacional, para poder unificar los estándares eléctricos. “El IEC es un organismo democrático y todos los países tienen el mismo valor”, contó el ejecutivo.
Dentro de la importancia de pertenecer a la ICE, Víctor Ballivian señaló que, dadas las condiciones geográficas y climáticas de Chile, las características que deben cumplir los equipos eléctricos para que se adapten a las diversas condiciones -algunas adversas- del país, son un aporte trascendente a la estandarización internacional.
Finalmente, el presidente del Comité Nacional IEC Chile indicó que el trabajo del organismo es esencial, por ejemplo, para la generación de energía, la distribución, el acceso a la electricidad, la iluminación y el transporte. “Hoy en día, casi toda la industria utiliza las normas internacionales (del ICE) y los objetivos del ESG (ambientales), al momento de adquirir equipamientos”, aseguró.

