Margarita Bórquez: “Hay factores estacionales que podrían asociarse con trastornos de salud mental”
Oficialmente, la primavera llegó al hemisferio sur el pasado martes 22 de septiembre a las 21:05 horas (PM). En esta estación, los árboles recuperan su follaje, las plantas florecen y los animales intensifican su actividad. Pero, por otro lado, las temperaturas aumentan y los días se hacen más largos y luminosos. Y es precisamente esto último lo que altera el estado ánimo de algunas personas.
En Chile, además, el primer fin de semana de septiembre, se pasó al horario de verano, para aprovechar, entre otras cosas, las virtudes de la luz natural. Margarita Bórquez, psicóloga y académica de la Facultad de Ciencias Sociales de la U. de Chile, comentó cómo la luz influye en la salud mental y también en un mejor (o peor) dormir, con la llamada “depresión primaveral”.
Este concepto, no tan generalizado, es una forma de trastorno que se desencadena con el cambio de estación, el aumento de la luz solar y las mayores expectativas sociales. Aunque la mayoría de las personas sienten alegría con la llegada de la primavera, hay otras que experimentan desgano y tristeza. “Hay factores estacionales que podrían asociarse a trastornos de salud mental”, indicó la académica a TXS Health.
Pese a que la literatura psicológica indica que esta ‘depresión estacional’ se da más en invierno, en el caso de la primavera también se ven efectos negativos debido a días más largos y luminosos, principalmente en la población juvenil. “Se da en personas con trastornos bipolares o dentro del espectro de la esquizofrenia. Los cambios en el fotoperiodo afectan nuestros ritmos biológicos y eso puede estar asociado a ciertas vulnerabilidades”, indicó.
Reloj maestro
Margarita Bórquez explicó, en términos neurobiológicos, por qué ocurren estos cambios de ánimo en los meses primaverales. “En nuestro cerebro hay un área que se llama el hipotálamo, donde hay un grupo de neuronas que forman el núcleo supraquiasmático o llamado como el ‘reloj maestro’. Y ahí se modulan nuestros ritmos circadianos y toda la liberación de hormonas, de procesos biológicos, de cada una de nuestras células”, indicó.
Pero, además, ese ‘reloj maestro’, se sincroniza con los ritmos ambientales. Por eso, explicó, la luz natural es fundamental. “Si hay luz afuera, ingresa a través de nuestros ojos, la retina y el nervio óptico. Por lo tanto, ahí hay neuronas especializadas que envían esta información al núcleo supraquiasmático. Y si nos exponemos a (más) luz, se pueden generar disturbios circadianos”, añadió.
Finalmente, la académica señaló que, si una persona no logra conciliar el sueño durante tres días seguidos, debe acudir inmediatamente a algún servicio de urgencias. “La falta de sueño podría generar daños a nivel fisiológico. Ahora, si son manifestaciones menos graves, se debe consultar con cualquier profesional de salud mental. Además, se recomienda no comer cerca de la hora de dormir, no abusar de estimulantes, bebidas energéticas ni drogas”, advirtió.

