Katherine Hirmas explica cómo la mala salud bucal aumenta el riesgo de un infarto o ACV

Desde niños, nos enseñan que un buen aseo bucal previene enfermedades en dientes y encías, pero además nos permite comer y sonreír sin molestias. Katherine Hirmas, odontopediatra de la U. Autónoma y de la Clínica OPH, indicó que, si no se cuidó de buena forma la “microbiota oral”, puede llevar a caries dental y gingivitis, que se asocian con enfermedades cardiovasculares en la edad adulta, como infarto al corazón o un ACV.

Pese a lo impactante de la información, estos simples hábitos -durante la infancia- pueden tener consecuencias complejas en la etapa adulta de las personas. “La boca no está separada del resto del cuerpo. Y entendiendo que las enfermedades bucodentales se encuentran entre las más prevalentes del mundo (comunes en la infancia), son afecciones inflamatorias como la gingivitis y la caries dental, las que se transforman en crónicas”, señaló la facultativa a TXS Health.

Hirmas señaló que, la relación puede ser a través de dos vías. Se liberan bacterias al torrente sanguíneo, es decir, se produce una bacteriemia. “Y la contribución de una inflamación sistémica persistente podría provocar daño a los vasos sanguíneos, favoreciendo la arteriosclerosis y, por lo tanto, aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares, entre otras”, agregó.

Para llegar a estas conclusiones, se realizó un estudio (publicado en International Journal of Cardiology), donde se analizaron a más de 500.000 personas, relacionando una mala salud bucal con patologías cardiovasculares en la adultez. “El impacto a largo plazo de la salud bucal en la infancia sigue siendo poco estudiado, aún son temas de estudio. Pero, a nivel general, se asocia desde hace un tiempo también a partos prematuros, bajo de peso al nacer o hipertensión”, explicó la doctora.

Cómo cuidar la salud bucal

Por otra parte, el estudio, publicado en diciembre de 2025, concluyó que, por ejemplo, la enfermedad cardiovascular tiene que ver directamente con la liberación de bacterias en la sangre y una inflamación persistente sistémica que repercute en la adultez. “Se habla de la ‘microbiota oral’, ya que hay que entender que en la boca hay más de 700 especies bacterianas, que nos protegen, pero que también se pueden desequilibrar y transformar en una disbiosis”, explicó Katherine Hirmas.

La doctora sostuvo que las enfermedades crónicas más prevalentes en la infancia son las caries, donde el 50% de los niños la presentan (a nivel mundial). Y también -agregó- está la enfermedad periodontal, la gingivitis, que muchas veces se subestima. “Pero, en este estudio, se indicó que la enfermedad de caries mostró incluso mayor asociación que otras probablemente porque las caries avanzadas generan infecciones más profundas y sostenidas, que también contribuyen a inflamación sistémica” detalló.

Por otra parte, Katherine Hirmas comentó que en Chile también hay una prevalencia muy alta de esta enfermedad. Hace unos años se realizó estudio a nivel nacional de enfermedades bucodentales, donde se determinó que el 20% de los niños de dos años ya tenían caries. A los 4 años, se llegó al 50%; y a los 6 años, la cifra se elevó al 70% de lesiones por caries (se metaboliza el azúcar y se convierte en ácidos que desmineraliza los dientes).

Finalmente, la odontopediatra de la U. Autónoma y de la Clínica OPH indicó que, lo primero que se debe hacer, es disminuir el consumo de azúcar en los niños. “Además, debe haber una higiene bucal supervisada ya que, recién cerca de los 10 años, los menores logran una motricidad adecuada. Igualmente, la prevención debe ser desde el embarazo, ya que los hábitos inadecuados se transmiten”, confesó.