Víctor Orellana: “No podemos predecir ni adivinar, pero sí avisar antes que el terremoto ocurra”
La mayoría de las personas sabe que Chile es uno de los países más sísmicos del mundo. A lo largo de la historia, nuestro país ha sido testigo de numerosos siniestros; sin embargo, esos mismos acontecimientos han creado una cultura sísmica en la población, pero también en la industria. Por ejemplo, Víctor Orellana, director en VOA Consultores, habló sobre el desarrollo de alertas tempranas que evitan que estos siniestros sean más destructivos.
Si bien, los movimientos telúricos (aun) no se pueden predecir, la tecnología está haciendo que su intensidad sea detectada a cientos de kilómetros de distancia. Por lo tanto, esos segundos de antelación no solo servirían para alertar a las personas, sino que también ayudarían a detener automáticamente trenes (o metro), maquinaria minera, sensores o válvulas de gas, etc., antes del impacto.
En VO Consultores son expertos en la gestión de desastres. Su objetivo es planificar, elaborar e implementar proyectos para anticiparse a dichos riesgos, logrando así reducir sus implicancias. “La gestión en desastres complejos requiere coordinar capacidades, contar con un manejo técnico, crear metodología, e incorporar tecnología y procedimientos”, señaló Víctor Orellana a La Nueva Industria.
El arquitecto manifestó que la humanidad no ha logrado anticiparse a los terremotos, pero sí ha podido conocer sus características, su desarrollo y manifestación. “De esta forma, poder avisar, a una zona que está alejada del epicentro, de forma más rápida, antes que las ondas lleguen. No podemos predecir ni adivinar, pero sí avisar antes que el terremoto ocurra”, añadió el experto.
Ejemplos de Japón y México
Sobre cuánto tiempo ganaría una ciudad como Santiago o una mina, situada en la precordillera, Víctor Orellana señaló que dependerá de múltiples factores, siendo uno ellos el tipo de siniestro y la distancia del epicentro. “Mientras más distancia, desde la fuente del terremoto hacia el lugar donde yo quiero avisar, más tiempo gano. Y en algunos países, donde esto ya existe (Japón y México), se habla de un minuto o un poco más”, afirmó.
Por otro lado, la “ayuda” también dependerá de la capacidad tecnológica con la que se cuente, ya que son avances sofisticados, que requieren sensores y que, en algunos casos, están ubicados bajo el mar.
“México cuenta con una red de sensores en tierra, pero Japón posee ambas (tierra y submarina). Entonces, en el caso de Chile, tenemos cierta dificultad porque la distancia de los terremotos más importantes, que son los de subducción (deslizamiento de placas), están a un promedio de 150 kilómetros solamente”, destacó el director de VO Consultores.
Si bien, en países como Japón las distancias son óptimas -ya que podrían llegar a los 300 kilómetros- en nuestro país de igual forma se podrían obtener tener segundos valiosos antes de sentir el efecto de las ondas. “Efectivamente, sobre todo para zonas interiores, como el Valle Central o la Cordillera (industria minera), se pueden llegar a tener 20 o 30 segundos de aviso. Y eso es un valor importante, dependiendo del tipo de industria y su mecanismo”, explicó Víctor Orellana.
Finalmente, el experto sostuvo que, dentro de los trabajos y estudios que han desarrollado en Chile, la necesidad principal radica en alertar a la industria, para así poder evitar víctimas o rupturas en las maquinarias. “(Con esta tecnología) Experiencias como las que tuvo el metro, la industria minera, los quirófanos, los observatorios astronómicos, el piping de gas o petróleo, etc., se podrían haber evitado daños en las personas y en los procesos productivos”, señaló.

