“Hemos visto una reducción apreciable en los caudales y en la posible generación hidráulica”
La energía hidráulica en Chile es una de las fuentes de generación más importantes, tras la solar (24,4%), ya que contribuye -a la fecha- con un 21,2% a la matriz energética total del país. Eduardo Pérez, director de la consultora Scientiis, habló de su importancia y de sus grandes fuentes (cuencas a lo largo del territorio), pero también abordó cómo el cambio climático provocaría una escasez importante.
Hoy en día, en el país, hay 181 centrales hidroeléctricas (7.554,02 MW), registradas oficialmente en el Sistema Eléctrico Nacional, las que se dividen en: de pasada (utilizan el caudal natural del río sin acumular grandes masas de agua) y de embalse (centrales de almacenamiento como Rapel, Ralco y Pangue, entre otras).
El experto señaló que, desde hace dos décadas aproximadamente, se ha producido una alta variabilidad en la matriz energética hidráulica del país. “En el año 2000, la capacidad instalada era de alrededor un 40%. Sin embargo, cuando empezaron a entrar otras energías renovables (solar y eólica) y más centrales de carbón, bajó. En 2010, pasamos a 36%, después llegamos a 26% y hoy día es alrededor de un 20%”, comentó el director de Scientiis a Hágase la luz.
Sobre los factores de generación, Eduardo Pérez señaló que los números en las plantas solares y eólicas son muchos menores que los de las fuentes hidráulicas, pese a la sequía que afecta al país. “Por lo tanto, en el periodo 2010-2020, el 44% de la energía se producía a partir de energía hidráulica. Ahora, bajó a un 29%”, señaló.
Por otra parte, pese a que el año 2025 fue relativamente húmedo, los últimos 16 años han sido muy secos. “No sabemos si es algo que va a predominar en el futuro, pero hemos visto una reducción bastante apreciable en los caudales y, por lo tanto, en la posible generación hidráulica que hemos tenido en el país”, alertó el especialista.
Efecto climático
Eduardo Pérez sostuvo que, hoy en día, las principales cuencas hidroeléctricas del país tienen regímenes y un comportamiento estacional bastante diverso, lo que afecta la gestión de los recursos hídricos. “Hay que ver cómo funciona la parte climatológica de Chile, ya que el potencial hidroeléctrico está entre el Aconcagua y el Río Bueno”, detalló.
Por lo mismo, en la zona sur del país, en la alta cordillera, puede llover cerca de 1700 milímetros al año. Más al norte, en el Biobío, las precipitaciones bajan a 1400 milímetros. Ya en el Maule la cifra llega a 835 mm y, finalmente, en el Maipo, los números se aproximan a 500 mm de precipitación. “Lo otro, es la altura de la cordillera. Eso hace una diferencia significativa en las temperaturas y en la acumulación de nieve”, indicó el especialista.
Finalmente, Eduardo Pérez señaló que debe haber una planificación concreta y considerar qué tipo de recurso hídrico tendrá Chile. “Comparado con 2010, hay un déficit de un 24%. Ahora, según modelos del IPCC (Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático), deberíamos tener una reducción (5% a 10%) de las precipitaciones en esta década. Y, a fines de este siglo, seguramente, tengamos un 30% menos, y eso significa -obviamente- menos agua en los caudales”, alertó.

