Eduardo Ibar: “Es un estudio que describe galaxias que nunca imaginamos poder detectar”

Una inédita investigación científica, liderada desde la U. de Valparaíso, y que uso observaciones del telescopio espacial James Webb y del radiotelescopio de ALMA, logró estudiar galaxias que formaban estrellas hace unos 10 mil millones de años, durante el denominado “mediodía cósmico”. Eduardo Ibar, astrónomo de la UV e investigador del Núcleo Milenio de Galaxias (MINGAL), explicó los alcances del trabajo.

Según la Agencia Europea Espacial, el “mediodía cósmico” es la etapa de la historia del universo, ocurrida entre los 2000 y los 3000 millones de años después del Big Bang, donde las galaxias alcanzaron su mayor tasa de formación estelar.

El trabajo fue integrado además por el investigador postdoctoral Malte Brinch (Dinamarca) y el estudiante del Doctorado en Astrofísica Luis Ossa, entre otros científicos internacionales. La colaboración con el JWST Emission Line Survey (JELS), logró visualizar 108 galaxias. “Finalmente, se pudo materializar un estudio que describió galaxias que nunca habíamos imaginado poder detectar”, señaló Eduardo Ibar a Café Plus.

“Las características de estas galaxias son bien peculiares, porque están en un periodo del universo donde, por alguna razón, se estaban formando demasiadas estrellas, muchas más que en el universo temprano. Para realizar esto, utilizamos el telescopio espacial James Webb, donde nos concentramos en una longitud de onda del infrarrojo cercano, donde hay pequeñas líneas de emisión que son producidas por átomos de hidrógeno”. Eduardo Ibar, astrónomo de la UV.

La investigación entrega una descripción detallada de una nueva población de galaxias, donde su particularidad es que presentan señales conocidas como líneas de Paschen (Friedrich Paschen, en 1908), que permiten estudiar la formación reciente de estrellas y que son menos afectadas por polvos. “Entonces, podemos ver -muy prístinamente- las cosas que están sucediendo detrás de las nubes de polvo”, añadió.

Rejuvenecimiento de estrellas

Por otra parte, Eduardo Ibar comentó que, para obtener una mirada más amplia, el estudio combinó las observaciones del JWST con imágenes de ALMA, ubicado en el desierto de Atacama. “Cuando miramos al miramos el cielo, estamos mirando al pasado. Entonces, podemos reconstruir una historia para explicar qué es lo que vemos en la Vía Láctea”, señaló.

Además, otro de los resultados que han sorprendido a los científicos, fue que cuando construyeron la hipótesis de la investigación, pensaron en que estos objetos eran más masivos, es decir, que contaban con un mayor número de estrellas. “Pero detectamos una población de galaxias chiquitas, que tienen periodos de formación estelar muy grandes”, agregó.

Por último, el astrónomo de la UV comentó que, en el futuro, espera hacer más observaciones en nuestro país, ya que tiene una ‘atracción astronómica’ hacia el observatorio ALMA. “Sus antenas permiten observar el gas frío que da origen a las estrellas. Creo que una de las preguntas abiertas, está en cuantificar cuánto gas tienen estas galaxias y saber si es que esas inestabilidades gatillan este gran periodo de formación estelar”, anheló.