Rayen Salud registra pertenencia indígena y atenciones realizadas con medicina ancestral
La salud de los pueblos originarios en Chile está marcada -históricamente- por desigualdades y marginación institucional, lo que se traduce en indicadores sanitarios bajos y menor esperanza de vida. Por lo mismo, Carolin Burdiles, directora de Proyectos Estratégicos de Rayen Salud, lideró una investigación que registra la pertenencia indígena, pero además determina (con datos) las atenciones realizadas por agentes de medicina ancestral.
El estudio, titulado “Tecnología, reconocimiento y equidad: el rol de Rayen Salud en la visibilización de los pueblos originarios en la salud pública chilena”, analizó 102.920 registros -entre 2014 y 2025-, donde se concluyó que más del 90% de esa interacción intercultural ocurrió a través de mediadores comunitarios (monitores y facilitadores interculturales), más que sanadores tradicionales (o machis).
Esto, además, lleva a plantear que estos mediadores cumplen un rol clave como “puente de confianza” entre las comunidades indígenas y el sistema biomédico tradicional. “Se observa que, dentro de los establecimientos de salud pública, se hacen un montón de actividades al tratar de incorporar la medicina biomédica con los conocimientos de medicina ancestral”, señaló Burdiles a TXS Health.
Rayen Salud, a través de su ficha clínica electrónica, ha podido registrar (desde Iquique hasta Puerto Williams), e identificar los pacientes que se atienden en los establecimientos de salud primarios, con las variables de reconocimiento ancestral. “Es decir, si perteneces o no a un pueblo (originario), se han ido incorporando algunos agentes de medicina ancestral a este modelo biomédico que traemos estructurado desde la salud pública”, añadió la especialista.
Mejores herramientas
La investigación de Carolin Burdiles se centró en que, si bien, Chile (por ley) reconoce formalmente a 11 pueblos originarios, esto no viene acompañado de visibilidad real en los sistemas de información en salud. Para la especialista, los sistemas de información clínica no son herramientas neutras, determinan activamente qué poblaciones “existen” para el Estado y cuáles permanecen invisibles.
A la directora de Proyectos Estratégicos de Rayen Salud le llama la atención que, con las actuales herramientas tecnológicas, no se visualicen completamente estas prestaciones. “Cuando revisamos cómo ha ido evolucionando la incorporación de saberes ancestrales, nos hemos encontrado con que sí, efectivamente, las tenemos incorporadas dentro de la solución Rayen, pero (no sabemos) cuántas personas estamos agendando para una atención con facilitadores interculturales”, declaró.
Burdiles señaló que esta política viene a fortalecer la interculturalidad entre la gestión y los registros, lo que hace valioso la incorporación de las tecnologías implementadas por Rayen Salud. “Este modelo ya no sería tan difícil. Por ejemplo, tenemos identificado quiénes son las personas que pertenecen a la etnia, pero no quiénes son los que no pertenecen, y están consultando y demandando este tipo de medicina”, indicó.
Finalmente, Carolin Burdiles indicó que, si bien, los establecimientos hospitalarios tienen incorporado, dentro de su cartera de profesionales que trabajan en salud pública, a los facilitadores interculturales, no ocurre los mismo en establecimientos de atención primaria, CESFAM o consultorios. “Nuestra investigación científica se basa en el rol que tiene la tecnología, en función de la visibilización de la medicina ancestral dentro de los establecimientos de salud pública”, sentenció.

