Con nanopartículas y campos magnéticos: Científicos buscan destruir células cancerígenas
Durante décadas, los tratamientos contra el cáncer se estrellan ante un gran desafío: atacar solamente a las células cancerígenas y no destruir, a raíz del tratamiento, tejidos y órganos sanos. Hoy en día, investigadores del Centro para el Desarrollo de la Nanociencia y la Nanotecnología (CEDENNA) trabajan en la terapia de “hipertermia magnética”, que busca deshacerse de tumores específicos.
Este método tendría menos efectos secundarios en pacientes que se someten, por ejemplo, a tratamientos como la quimioterapia o la radioterapia. ¿La razón? Las nanopartículas llegan directamente al tumor y lo destruyen con calor controlado, generado por campos magnéticos. De hecho, los resultados preliminares indican que se eliminan cerca de un 70% de los órganos malignos.
“La hipertermia, como su nombre lo indica, consiste en elevar la temperatura. Y lo hacemos con nanopartículas magnéticas. Ya existe, a nivel clínico, una hipertermia convencional, que usa radiación o microondas, los cuales calientan los tejidos de manera localizada. Pero la desventaja es que sigue siendo inespecífico y no tiene nivel de penetración. En cambio, en este caso, las nanopartículas llegan al interior de la célula”. Patricia Díaz Saldivia, investigadora del CEDENNA.
La doctora en Biotecnología añadió que las células se calientan a temperaturas que fluctúan entre los 41° y 45° grados Celsius, donde se activan los mecanismos de muerte celular por apoptosis, que es un proceso de deceso programado. Este mecanismo elimina células dañadas, innecesarias o envejecidas.
Potenciales aplicaciones
Patricia Díaz Saldivia comentó que las estructuras que se utilizan, para este innovador tratamiento, miden entre 20 y 30 nanómetros (2e-8 y 3e-8). “Estamos hablando de estructuras muy pequeñas donde necesitamos microscopios especiales para poder observarlas. Por su tamaño, pueden entrar fácilmente dentro de las células, a través del mecanismo llamado endocitosis”, explicó a TXS Health.
Durante la metodología, las nanopartículas entran en grupo al organismo humano, por un campo magnético alterno. Posteriormente, los espines de estas partículas microscópicas se mueven, generando cambios energéticos que producen calor. Finalmente, al acumularse, terminan matando a las células malignas. “Se pueden aplicar por vía intravenosa o intratumoral, dependiendo de la ubicación del cáncer”, acotó la investigadora.
También, Patricia Díaz Saldivia comentó que, dentro de las ventajas, este tratamiento sirve para cánceres de tipo sólido y, hasta el momento, no existe alguna restricción específica por el tipo de cáncer. “Ahora, la única dificultad que tenemos es poder penetrar adecuadamente los tejidos, por lo mismo, el método funciona mejor en tumores superficiales, como el cáncer de mama, de próstata o de la piel”, señaló,
Finalmente, según los estudios preliminares, la investigadora del CEDENNA indicó que los avances han sido muy prometedores, ya que se están observando mejoras entre 24 y 48 horas posteriores a la introducción de las nanopartículas. “Es bastante rápido, comparado con las sesiones de quimioterapia, que requieren tratamientos prolongados. Aún no hemos llegado a la fase clínica, por lo tanto, no sabemos cómo se va a comportar en personas, pero estamos bastante optimistas”, anheló.

