René Méndez: “La astronomía, desde tierra, depende fuertemente de las condiciones climáticas”
Las fuertes lluvias, ocurridas en la Región de Coquimbo, causaron anegamientos, rotura de puentes y cortes de energía en varias localidades. Y el sistema frontal también afectó el normal funcionamiento de los observatorios que se ubican en los puntos cordilleranos de la zona. René Méndez, astrónomo de soporte de Gemini Sur (Cerro Pachón), comentó la realidad en su puesto de observación.
El observatorio consta de dos telescopios gemelos ópticos-infrarrojos, de 8,1 metros de diámetro, que se ubican en Chile y Estados Unidos (Hawái), respectivamente. El Gemini Sur, por su parte, se emplaza en la Cordillera de los Andes, donde el aire extremadamente seco y con capas mínimas de nubosidad, forman un lugar ideal para la observación del cielo. “Es el telescopio más grande que opera Estados Unidos fuera de su territorio”, señaló Méndez a Café Plus.
Pese a que muchos de los daños se vieron en la zona baja de la región, a 2.737 metros, donde está ubicado el Gemini Sur, también hubo severas afectaciones. “La astronomía, desde tierra, depende fuertemente de las condiciones climáticas. El norte de Chile es seco, además tiene uno de los desiertos más áridos del mundo debido a la corriente de Humboldt. Por eso, la alta presión, impide la entrada de nubes desde el océano hacia el continente”, explicó el astrónomo.
René Méndez detalló que el vapor de agua debe ser particularmente mínimo para poder lograr observaciones del espectro electromagnético, el infrarrojo, el infrarrojo lejano y las ondas de radio de larga longitud. “Por ejemplo, donde está ubicado ALMA (San Pedro de Atacama), el vapor de agua es muy pequeño, por lo tanto, se pueden realizar observaciones. Curiosamente, otro lugar seco del planeta es la Antártica, pero es difícil entrar ahí”, sostuvo.
Operaciones en frío
Por otra parte, el astrónomo de soporte de Gemini Sur sabe que fenómenos climáticos, como los ocurridos a mediados de julio, seguirán siendo constantes, como han pronosticado diversos meteorólogos y climatólogos. “Como esto van a ser recurrentes, los observatorios han tomado medidas para resguardar, en primer lugar, al personal; pero también recubrir todo el equipamiento”, indicó.
René Méndez señaló que, aparte de las medidas por temas climáticos, los observatorios deben contar con la infraestructura necesaria en caso de sismos o terremotos, que son fenómenos frecuentes también en Chile. “(Los observatorios) Han sido diseñados con especificaciones extremadamente exigentes para tolerar estos eventos. Cuentan con una estructura que recubre el telescopio (domo), y que los protege de la lluvia, la nieve y el fuerte viento”, comentó.
Específicamente, el astrónomo explicó que, como se deben detectar señales tan débiles que provienen del espacio, los observatorios requieren de operación en frío, a muy bajas temperaturas, para así, evitar el ruido térmico de cualquier objeto que esté a una cierta temperatura. “Estos detectores están enfriados, habitualmente, con nitrógeno o helio líquido, es decir, con temperaturas de -273 grados Celsius (0° grado Kelvin)”, detalló.
Finalmente, René Méndez, indicó que, una falla eléctrica, provocada por las condiciones climáticas, afecta severamente el enfriamiento de estos delicados equipos. “Para lograrlo (enfriamiento) se utilizan bombas de vacío que funcionan con electricidad. Y si se cae la red eléctrica estamos en problemas, porque el nitrógeno comienza a evaporarse y el detector se calienta. Y, con ello, se daña toda la electrónica”, alertó.
Foto: Observatorio Gemini.

