Gloria Lobos: “No hay ningún área de la vida que no esté afectada cuando duermes mal”
Con el paso de los años, la mayoría de las personas suelen dormir menos horas. Pese a ese cambio natural, los especialistas señalan que un adulto debería tener entre 7 a 9 horas de sueño por noche. Pero la situación es otra. Según una encuesta de Cadem (2025-2026), un 58% de los chilenos calificó la calidad de su sueño como mala o regular, mientras que el 60% afirmó que no descansa lo suficiente.
Algunos expertos comentan que el estrés, la ansiedad, las preocupaciones económicas y laborales, y el uso excesivo de dispositivos electrónicos (celulares), son algunos de los factores que más influyen en un mal dormir. “Hemos normalizado algo que jamás deberíamos hacer: funcionar cansados. Pero este es un tema que se repite a nivel global”, señaló Gloria Lobos, coach en sueño y salud funcional, a TXS Health.
La realidad muestra una sociedad agotada, que se levanta sin ganas, que necesita un café para funcionar, con serias dificultades de concentración. “Hemos escuchado mucho sobre la importancia de la nutrición y el ejercicio, pero hemos descuidado algo que es fundamental en la ecuación: el sueño. No hay ninguna área de la vida que no se vea afectada cuando duermes mal”, alertó la especialista.
Inflamación cerebral
Gloria Lobos aclaró que nuestro cerebro no se apaga al momento de dormir, sino que se ponen en marcha procesos fundamentales para su mantenimiento y regulación. Por ejemplo, el sueño humano se divide en dos categorías: el sueño NREM (sin movimientos oculares rápidos) y el sueño REM. Sobre este último, es cuando el cerebro está más activo y aparecen los sueños que somos capaces de recordar.
“El sueño profundo es importante porque se producen procesos de reparación física, determinados procesos de memoria y una regulación fisiológica. Y, por otra parte, durante el sueño NREM profundo, aumenta la actividad de mecanismos de intercambio de líquido cefalorraquídeo y la eliminación de determinados metabolitos del cerebro. Entre otras funciones, ayuda a mantener el tejido celular, a detectar alteraciones y responder frente a posibles amenazas”. Gloria Lobos, coach en sueño y salud funcional.
Por eso mismo, destacó la profesional, cuando se alteran estos procesos empiezan a activarse persistentemente la respuesta inmunitaria cerebral y puede aparecer lo que se conoce como neuroinflamación, que es cuando las células de defensa del sistema nervioso central reaccionan ante una infección, una lesión, toxinas o estrés crónico. “La neuroinflamación sostenida se ha relacionado con procesos de daño neuronal y con neurodegeneración”, indicó.
Finalmente, Gloria Lobos sostuvo que hoy existe muchísimo interés científico en entender cómo se relaciona el sueño con entender enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson. “No podemos afirmar algo tan simple, pero sí se sabe que estas alteraciones crónicas y persistentes de sueño se asocian a un mayor deterioro cognitivo y procesos relacionados con enfermedades neurodegenerativas”, señaló.

