Benedith Núñez habló sobre las dificultades físicas y estéticas de una mala oclusión dental
La oclusión dental es la forma en la que los dientes -superiores e inferiores- se “alinean” y hacen contacto al cerrar la boca o al realizar movimientos naturales como masticar. La postura se divide en estática y dinámica. Benedith Núñez, cirujana dentista y especialista en rehabilitación oral de la Clínica Mora Pavic, comentó las dificultades y los problemas principales de una maloclusión.
La oclusión estática es cuando los dientes se contactan con la boca cerrada y quieta; mientras que la oclusión dinámica es durante el movimiento de hablar o masticar. Dentro de los problemas de una maloclusión, están: Mordida abierta, sobremordida o apiñamiento. Pero, incluso, este inconveniente puede provocar desgaste dental, tensión mandibular e intensos dolores de cabeza.
“La importancia de esto es que está dentro de un sistema que tiene músculos y articulaciones, y que funcionan en forma armónica, para que uno pueda tener una masticación correcta y unos dientes alineados. Por lo tanto, esto también repercute en cómo nos relacionamos con el resto en forma emocional y en nuestra autoestima”. Benedith Núñez, cirujana dentista de la Clínica Mora Pavic.
La especialista señaló que, generalmente, los pacientes consultan por dientes chuecos o cuando el problema es más visible. “Las personas se van adaptando a las pequeñas molestias que tienen y no lo toman demasiado en cuenta. Pero, a veces, llegan pacientes que están comiendo cosas blandas, con dolor de cuello o con molestias en los músculos de su cara. Y este es un sistema tan bien armonizado que, ante la falta de cualquier componente, tiene una repercusión”, indicó a TXS Health.
Cuidado desde la niñez
Para Benedith Núñez, una mala mordida (o maloclusión) puede desencadenar en una serie de problemas con el tiempo. “Si yo tengo una mala mordida, mis dientes se desgastan y empiezan a movilizar. Y ahí puede escalar, tal vez, a un problema mandibular. Por lo mismo, el mejor valor es la prevención y consultar a tiempo”, señaló.
Por eso mismo, para la especialista, la oclusión debe ser evaluada del minuto en que salen los primeros dientes. “No solo tiene valor llevar a los niños al dentista, sino también la evaluación que hace un odontopediatra, para ver si el hijo o la hija tiene algún problema de oclusión, de crecimiento de su cara, en la forma de su paladar o en la posición de su lengua”, detalló la cirujana dentista.
Por último, Benedith Núñez destacó que la prevención -por parte de los padres- se ha ido empoderado favorablemente en la agenda médica. “Los papás se informan, quieren saber más y consultan en forma más temprana que antes. Y una vez que los niños ya son más grandes, existe la posibilidad de utilizar brackets (frenillos). Ahora hay un montón de alternativas, hay de tipo cerámico o lingual. Además, se pueden realizar tratamiento con un ortodoncista”, puntualizó.

